de Cabreos y Devaneos

Cada semana, un nuevo artículo

Y EL ESPÍRITU SANTO SE EQUIVOCÓ DE HOMBRE

“He llegado a la certeza de que mis fuerzas, debido a mi avanzada edad, no se adecuan por más tiempo al ejercicio de mi Ministerio. Con total libertad declaro que renuncio al Ministerio de obispo de Roma y sucesor de Pedro.” – Benedicto XVI  11-febrero-2013

 

Y el Espíritu Santo se equivocóY el Espíritu Santo se equivocó de hombre.

 

Después de este pequeño apunte en los libros de historia, he vuelto a visionar la grabación que guardo en vídeo del momento en el que el Cardenal Medina Estévez, anuncia al mundo la elección de Joseph Ratzinger como nuevo Papa de la Iglesia Católica. Y he tenido que hacerlo para cerciorarme de que efectivamente, la corazonada que me asaltó por aquel entonces cuando lo vi asomar con su sonrisa de ratón en el “Balcón de las bendiciones”, tenía su culminación perfecta con la renuncia pública al Ministerio Petrino casi ocho años después.

“Este Papa terminará pasando a la posteridad, y no precisamente por el ejercicio de la Santidad”  fue lo primero que pensé, o mejor dicho confirmé aquella tarde de abril, porque ya se le veía venir de lejos desde que tomara las riendas de la Curia Vaticana en los funerales de Juan Pablo II.

Creo que en ese instante, al Espíritu Santo se le fue la mano y se equivocó de hombre. 

Con la renuncia de Benedicto XVI, la institución Papal ha perdido toda la Sacralidad que se le suponía, se ha humanizado y a la larga, para bien o para mal, la iglesia tendrá que atenerse a sus consecuencias. Desde un punto de vista conservador, el sucesor de Pedro ha de ser investido por el Cónclave con la ayuda “divina” del Espíritu Santo y destituido por Dios en el momento de la muerte. Y aunque es cierto que el derecho canónigo asiste a Ratzinger en su decisión, con la renuncia pasará a engrosar la escasa lista de Papas que a lo largo de dos mil años han cogido las de Villadiego. No es nada nuevo, solo que esta vez cabría preguntarse: Que diferencia a este Obispo de Roma de todos los demás? Para respondernos adecuadamente tendríamos que tener en cuenta las circunstancias particulares de cada uno de ellos y el momento que les tocó vivir en la historia.

Unos fueron exiliados y destronados allá por la edad media, otro (un ermitaño impuesto tras dos años y medio de Cónclave) renunció por falta de preparación a los cinco meses de Papado; y el que nos ha tocado en suerte, cuya única excusa parece ser el sentirse cansado, bien pudo haber pensado antes de aceptar la responsabilidad, que la cruz de Cristo era una carga demasiado pesada para las espaldas de un hombre de casi ochenta años.

Para arreglar el desaguisado en el que los ha metido, y siguiendo precisas instrucciones más que su propia convicción, ningún purpurado ha escatimado palabras a la hora de afirmar que la decisión tomada por el Papa ha sido debida a un acto de valentía, bondad, humildad y responsabilidad suprema;  pero más allá de lo que se cuece alrededor de la Basílica de San Pedro, para quienes participan activamente de la liturgia eucarística, el verdadero sentimiento no es otro que el de responsabilizarlo directamente de un escandaloso fraude espiritual para todos los creyentes y para la institución de la iglesia.

Con total libertad Benedicto XVI ha rubricado hoy su propia historia.

Descanse en paz su ex Santidad… (En la humilde residencia monacal de los jardines vaticanos)

© Vicente Puchol Mora 2013.

icono_pdf-16x16 Descarga e imprime el artículo en PDF ….Y el Espíritu Santo se equivocó de hombre

 

febrero 16, 2013 Posted by | Devaneos | Deja un comentario

   

A %d blogueros les gusta esto: