de Cabreos y Devaneos

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POR DONDE AMARGAN LOS PEPINOS


Hacía muchos meses que no aparecía en televisión la ministra del medio ambiente, rural y marino, tantos, que casi había olvidado quien era. Y han tenido que ser cuatro pepinos y la boquita suelta de una consejera Hamburguense, las que hicieran saltar a la palestra con más mala leche de la que acostumbra, a la ex-comunista Aguilar. Pero no va a ser suficiente con haber conseguido en cuatro días que las alertas alimentarias hacía los productos españoles se hayan levantado en la Unión Europea. El mal ya está hecho y difícil se me antoja que podamos convencer a una ama de casa alemana de que vuelva a meterse un buen pepino en la boca. Sin embargo, no debiera resultar tan complicado meterle a la señorita Cornelius – la responsable de salud de Hamburgo – el susodicho vegetal por donde realmente más amarga. Porque veamos, extralimitarse en acusaciones infundadas sin tener una prueba científica sólida con la que poner en marcha una alerta alimentaria, y hacerlo exclusivamente por el hecho de justificar la verdadera alarma sanitaria que se ha producido en su región y de la que hasta hoy se desconoce su procedencia, es como mínimo para que el gobierno español solicite su dimisión inmediata y si mucho me apuran, responsabilidad penal, garrote vil o un afeitado bien apurado con la guillotina.

Pasear la lengua sin haberla desbrozado y provocar un daño de proporciones incalculables en el sector agrícola español, no debiera quedar zanjado con un simple: “Vale, ya te miro yo el tema ése de las indemnizaciones a los hortelanos españoles”, como ha venido a decirle Ángela Merkel a nuestro Presidente del gobierno en tránsito, si no que requiere la exigencia de una acción decidida por parte de las autoridades alemanas para contrarrestar el mal causado.
Serán muchos los millones que se derrocharán en el intento por recuperar la confianza del consumidor centroeuropeo cuando la mejor propaganda, sería un video en el que pudiésemos ver a la Angelita y a la Cornelius saboreando con fruición un buen pepino español, pero eso como ustedes saben, no va a pasar nunca. Y no pasa porque nuestros gobernantes están más pendientes de no soliviantar a la Diosa germana que de pegar un puñetazo en la mesa del parlamento europeo y exigir una rectificación pública inmediata. No pasa porque miles de consumidores siguen comprando en la cadena de supermercados Lidl después de que éste anunciara a bombo y platillo, que en sus estanterías no verían ni un puñetero pepino español. No pasa porque han tenido que ser las propias cooperativas y empresas exportadoras andaluzas, a las que han arruinado de manera absoluta, las que hayan tomado la decisión de interponer demandas millonarias y exigir retractaciones al gobierno alemán. Y no pasa porque en todos los periódicos del mundo, incluidos los nuestros, se siguen relacionando los pepinos españoles con el brote de E. coli hamburgués que vayan ustedes y los científicos a saber, de dónde narices proviene. Sólo faltaría que saliera alguna voz – y a buen seguro que ya habrán teutones dándole vueltas al cerebro – que termine por bautizar este brote bacteriológico con alguna alusión parecida al de “gripe española” y endilgarnos el muerto – con perdón de todos aquellos que han fallecido por causa de la incontrolada bacteria- .

Una vez más, terminamos siendo víctimas de la incompetencia y la deplorable gestión de políticos de medio pelo que en su afán por llegar el primero o tenerla más grande, no miden con el debido rigor las posibles consecuencias de sus malditas y precipitadas decisiones.
Que os den, que os den a todos y bien fuerte por donde amargan los pepinos.

© VICENTE PUCHOL MORA 2011.

Por donde amargan los pepinos (PDF)

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junio 5, 2011 - Posted by | Cabreos

3 comentarios »

  1. Que les den a todos y a la señorita Cornelius ¿De que me suena ese nombre? que no se lo saquen en dos o tres dias. Fantástico artículo Vicente. A muchos columnistas les gustaría escribir la mitad de bien que lo haces tu.

    Comentario por Señorita Cornelius | junio 5, 2011

  2. Valiente Vicente por escribir lo que muchos españoles pensamos.Enhorabuena!!!

    Comentario por MARGA | junio 10, 2011

  3. Si los políticos hablaran tan claro como Vicente, posiblemente, nos respetaran más, de lo que lo hacen, no solos los alemanes, si no los moros, los llanitos , los ingleses, los franceses y toda la fauna que tenemos por vecinos

    A saber que hacen los alemanes, con los pepinos españoles, para mirarlos sospechosamente.

    Comentario por jakapaka | agosto 13, 2011


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