de Cabreos y Devaneos

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NO VOY A SER YO QUIEN…


«El fin de la guerra no es exterminar al enemigo sino desarmarlo».

Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz


¡Ahora sí que se les va a caer el pelo!, pensé yo cuando vi la simulación televisada. ¡De ésta no los salva nadie, buenos son los ecologistas para andarse con chiquitas!, y seguía yo frotándome las manos esperando un aluvión de voces exigiéndoles entonar un mea culpa. Pero han pasado siete días y ni un reproche, ni una mala palabra, ni siquiera una mínima alusión a la turbia legalidad de arrojar a las aguas del mar Arábigo, el cadáver de un tío cosido a tiros.

Por supuesto que no esperaba demasiadas críticas internacionales al hecho de meter a veinte cachas en dos helicópteros de guerra y armados hasta las trancas, entrar impunemente en Pakistán y cepillarse en un abrir y cerrar de percutor al Bin Laden de los demonios. Pero dárselo de comer a los peces luego de analizarle las vísceras, es algo que ya clama al cielo y esperaba al menos un par más de Llamazares ecologistas que llamasen a las atrocidades por su nombre pila. Pues ni por esas. Parece que a todo el mundo, igual que con las almorranas, le ha dado por rumiar sus verdaderas reflexiones en el más absoluto de los silencios, no vaya a ser que den la nota y queden fuera de juego.

Por ello, no voy a entrar en consideraciones de si ha sido un acto de guerra en el marco de la legítima defensa militar o una ejecución premeditada, por decir esto segundo un poquito más claro: un cruel asesinato amparado por la impunidad con que la primera potencia del mundo ejerce libremente el terrorismo de Estado. Como tampoco soy quien para valorar si a los hijos del Tío Sam les ha asistido en todo momento de la operación el derecho internacional y se han respetado las mínimas garantías del iluminado de la chilaba como ser humano; aunque imagino que con visores nocturnos, fusiles de asalto y una sobredosis de mala leche, les habrá sido difícil caer en la cuenta.

En lo que no voy ni mucho menos a mojarme es en estimar si los métodos de tortura utilizados en la base de Guantánamo para sonsacar la información a los del mono naranja, se ajusta también a la legalidad o si el ahogamiento simulado es una forma más de practicar las abluciones antes de meter al reo tranquilamente en la piltra.

No, no voy a ser yo quien levante el primer dedo y sin embargo, algo me dice que entonces estaría convirtiéndome en uno más de los que callan y otorgan ante las tropelías del Imperio, por mucho que el amortajado de las barbas haya sido uno de los mayores criminales de la historia debo preguntarme: quiero venganza o justicia?
Decididamente, no podemos olvidar que todos los demás de su calaña, aquellos que durante la historia reciente han sido condenados por genocidios, tuvieron sus juicios en Núremberg, La Haya, Buenos Aires o Camboya. No puedo entender entonces porque al moro de los cojones le han descerrajado un tiro entre los ojos sin darle el alto siquiera. O pensándolo mejor, sí. Al parecer, los muertos que dejó este tío por el camino no eran judíos, ni camboyanos, ni bosnios, ni armenios; fueron americanos. Con esta reflexión lo entiendo todo, aunque no me consuela en absoluto pensar que a la par, también su acción ha vengado de alguna forma a nuestros propios muertos del once de marzo.

© Vicente Puchol Mora. 2011

No voy a ser yo quien…(PDF)

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mayo 9, 2011 - Posted by | Devaneos

5 comentarios »

  1. Exquisito artículo Vicente. Una vez mas debo descubrirme ante tus reflexiones y la forma de contarlas. Es una pena que no te dediques profesionalmente a escribir. Y aunque no estoy totalmente de acuerdo contigo, creo que Bin Laden tenía que haber sido condenado en un juicio justo (incluso a la pena de muerte) y no ejecutado de manera sumaria.

    Comentario por Rosa Lopez Vara | mayo 9, 2011

  2. Lo cierto es que a estas alturas lo que hicieran los americanos con Ben Laden es lo de menos. Llega un momento que uno, machacado hasta los pirindiles, dice: que se apañen entre ellos. Porque la diferencia entre Ben Laden y un americanito corriente y moliente es mínima, para no decirte que en el resto del mundo también se cuecen habas. Sino pregunta por la calle lo que piensa sobre el asunto el españolito de a pie, ciudadano del mundo civilizado.

    No es bueno escandalizarse con lo del Ben Laden, que a buen seguro lo liquidaron por encargo para evitar un juicio engorroso, mientras en el mundo se siga torturando y asesinando por una idea tan meliflua como la democracia. Meliflua para la Trini, que justo dos días antes de que el sirio empezara a matar, lo visitó para tranquilizarlo y decirle que nunca sería tratado como el Mubarak o el tunecino.
    Para mi eso es más serio porque, mira por dónde, a esta tipeja la votamos nosotros.

    Comentario por pau | mayo 9, 2011

  3. ¿Porque hemos de concederles a los terroristas los beneficios del orden democrático, cuando ellos utilizan esos beneficios, para ciscarse en todo los que se menea?

    Comentario por Jose | mayo 10, 2011

  4. ¿Porque pretendemos ser demócratas?

    Comentario por pau | mayo 19, 2011

  5. Pau, sencillamente, porque si dejamos de serlo nos convertiríamos en especímenes como ellos.

    Comentario por vpucholm | mayo 20, 2011


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