de Cabreos y Devaneos

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VAMOS A PASARLAS PUTAS


Cuando hace casi seis años, amanecía en el Hospital General Universitario de Valencia con el pecho rasurado y una vía de suero salino en el brazo, no podía sospechar si quiera que la vida tendría previsto reportarme para el futuro un cúmulo tal de satisfacciones, que si el corazón no hubiera latido cuando dos golpecitos del cirujano lo incitaron a funcionar terminada la operación ocho horas después, el Hacedor y yo hubiésemos tenido algo más que palabras a las puertas del cielo.
No puedo quejarme de cómo la vida me ha tratado en este tiempo y ni mucho menos lo hago, pero no me discutirán que más de uno estamos hasta los mismísimos, de ver como el dinero se deshace como azucarillo en café cuando se incorpora efímeramente a nuestra cuenta corriente.
Sin ir más lejos, en este mes de Abril que ahora principiamos, el Estado va a regalarnos la primavera con una nueva subida de los precios del gas, de los alimentos de primera necesidad y como no, de la gasolina. Es curioso lo que nos sucede con el carburante y la explicación más lógica y veraz la he escuchado esta semana en voz del Presidente de Repsol, Antoni Brufau, que a groso modo venía a decirnos con cierta guasa, que la escalada imparable de la cotización en bolsa de su compañía en los últimos meses, era debida al descuento que ya está incorporando el mercado en los beneficios que obtendrán los próximos trimestres con el precio del oro negro por encima de los cien dólares. Y me pregunto yo, si en el verano del 2008 en plena locura consumista de materias primas, el precio del barril Brent en el mercado de futuros era cercano a los ciento cincuenta dólares (hoy vale ciento veinte) y la extrapolación al vómito de la manguera en gasolinera inferior al actual que se sitúa en los 1,33 euros/litro (en el 2008 nos sangraban 1.27), quien se está quedando con la parte de nuestra pasta que se dejan por el camino las petroleras?
Y por si fueran pocas las sanguijuelas que nos circundan, tenemos la santa suerte de encontrarnos con un Euribor cercano a los doscientos puntos básicos y que continuará en los próximos trimestres su escalada imparable hasta hacernos maldecir el día en que desgraciadamente, firmamos una hipoteca a interés variable pensando que cincuenta años de préstamo estaban a la vuelta de la esquina. Y tengo tanta certeza en esta afirmación, como no me falta al decir que el Banco Central Europeo abrirá este mes la veda a la subida de tipos interbancarios por miedo a un incremento descontrolado del índice de precios al consumo, que llevará consigo, como no podrá ser de otra manera, de otro incremento lineal de la morosidad.
Es la pescadilla que se muerde la cola: Suben los precios, suben las hipotecas, bajan o se congelan los salarios (quienes los tengan), y de repente, les entra el miedo a los gerifaltes de las pelas de que tengamos el dinero metido bajo la colcha. Porque claro, también en este estertor del invierno que ya dejamos, las ventas de vehículos de alta gama se han disparado exponencialmente con respecto a los años anteriores, lo que quiere decir para algunos, que dinerillo lo hay, pero no está escondido tras los veinte dígitos de una solícita cuenta corriente.

Lo cierto es que la gran mayoría de los mortales que en el viejo continente nos expresamos en la lengua de Cervantes, vamos a pasarlas económicamente putas de ahora en adelante. Porque en este mercado global que nos toca de lleno transitar, ya nos miran como a ratas de cloaca en los sumideros comerciales de los países emergentes, y si queremos energía o dinerito fresco para financiarnos, lo tendremos que pagar al precio de oro que la Piquer ya se costeaba para el vino consumido en tierra extraña.

Pero no nos quejemos demasiado porque todavía estamos vivos y eso es lo que verdaderamente importa; con intervención a corazón abierto o con la de la Unión Europea si hace falta, porque al final; y aunque cornudos y apaleados, seguiremos aguantando con templanza a los sinvergüenzas de siempre aunque tomen la cobarde decisión de salirse por la tangente y dejar al País en la estacada.

© Vicente Puchol Mora 2011.

Vamos a pasarlas putas (PDF)

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abril 2, 2011 - Posted by | Cabreos

1 comentario »

  1. Y tanto que vamos a pasarlas putas. Y encima, como dice el de Mercadona, este año va a ser mucho mejor que el que viene. Estamos apañaos

    Comentario por M.A. Soriano | abril 4, 2011


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