de Cabreos y Devaneos

CONTROLES RUTINARIOS

Puede Usted circular! y no sé si lo dijo el agente porque había concluido su quehacer conmigo o por el tufillo malsano que empezaba a despedirse desde el interior del vehículo a través de la ventanilla. Lo cierto es que circulaba por esas carreteras comarcales de dos direcciones y rectas interminables entre las provincias de Cuenca y Albacete, cuando a doscientos metros al fondo, indefinido al principio, un punto entre el verde y amarillo emergía del arcén y se colaba en medio de la calzada. Nadie circulaba por delante y el retrovisor no me devolvió ni un alma por detrás; instintivamente empecé a frenar y fue agrandándose la figura de un agente de la benemérita que haciendo aspavientos con el brazo me invitaba amablemente a detenerme en el margen derecho del asfalto. Parece que no, pero acojona.
En un instante, el corazón se dispara y los esfínteres comienzan un irreversible proceso de relajo. Miras a un lado, miras a otro y te maldices preguntando en donde estaría ubicado el radar que te ha cazado circulando a ciento veinte cuando no puedes ir a más de ochenta en esas pistas de despegue infinito; de modo impulsivo tocas el cinturón – siempre Sigue leyendo

noviembre 13, 2010 Posted by | Devaneos | 5 comentarios

   

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