de Cabreos y Devaneos

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EL HAMBRE, UN GRITO A BOCA LLENA


Tener hambre, es la cosa primera que se aprende

(Miguel Hernández)

Descargaba un sol de Julio sobre la meseta africana cuando la niña, toda moscas y arcilla, atravesó el umbral de la choza y con palabras que solo Dios y su progenitora entendieron dijo: “Me estoy muriendo, tengo hambre”. La madre, toda calavera y dientes, desenchufó al hermano de la teta y con voz firme se dirigió al padre, quien a su vez, todo esqueleto y pellejo, trasladó su temor por lo inevitable al jefe de la tribu.

Pasaban diez minutos de la medianoche cuando el Consejo decidió enviar a la Capital a dos de sus mejores guerreros. El mensaje que portaban no admitía controversia: “Kamaria se muere, tiene hambre”.

Dos meses más tarde, el 8 de Septiembre del año 2000, el Presidente del País introdujo la nota recibida de la aldea en su discurso ante las Naciones Unidas y añadió de su cosecha, Que hacemos. Esta pregunta, que bien pudiera parecer ligera, cayó como un cascote del techo en mitad de la sala. El silencio se adueñó de la Asamblea hasta que uno de los presentes levantó la mano y dijo : Fijemos hoy, aquí y ahora, “Los objetivos de desarrollo del milenio”, Y que objetivos determinamos, preguntó el Secretario General, Luchemos por reducir la mortalidad infantil, alzó la voz uno de los presentes, un aplauso atronador y otra voz: Erradiquemos el hambre; y esta vez hubieron vítores y papeles por los aires, Démosles educación gritó uno de los del fondo, Saquémosles de la pobreza bramó otro; Lo de la pobreza y el hambre pueden ir juntos que como dicen en mi tierra, tanto monta monta tanto; Y si evitamos que mueran, espetó un tercero sin levantar la cabeza; hubieron murmullos y consultas pero al final todos asintieron, Cuantos llevamos , Yo he contado cuatro si juntamos los dos que dice el de los refranes, Son pocos, por los menos hay que pensar en diez, Esos son muchos, Pues dejémoslos en ocho, pero ni uno menos; Y si promovemos la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, Quietos parados que por esa senda no transita la ortodoxia Islámica, Ya están los del turbante poniendo pegas, Nuestros pueblos no cumplirán ese objetivo, lo compensarán con petróleo; hubo división de opiniones, abucheos y aplausos por igual, Prosigamos con la Asamblea, concluyó el Secretario General dando por zanjada y aceptada la cuestión, Hay mas propuestas o tomamos un rato el aire. Dos minutos después no quedaba nadie en la sala.

En la reanudación de la Sesión todos quisieron aportar su granito de arena, pero la mayor parte de las sugerencias no pasaban de banales. Y las madres, lanzó al vuelo su pregunta un ponente, muchas mueren en los partos por la falta de asistencia; la mención de las madres provocó entre los asamblearios un frenesí inimaginable, Apunta, apunta, que esa es buena, yo también lo estaba pensando pero me han ganado la mano por poco, estaba en otras cosas, oveja que bala pierde bocado; Si les enviamos quirófanos y paritorios, pensó en voz alta un oriental, porque no aprovechamos para combatir enfermedades como el Sida o el paludismo, podemos incluso contar con el apoyo de las grandes multinacionales farmacéuticas; pensar en mayores inyecciones de dinero desencadenó más aplausos y aclamaciones entre los asistentes. Si hiciéramos mas sostenibles los recursos naturales podríamos garantizar el futuro de las generaciones venideras, Este que ha dicho, preguntó un despistado a uno de sus asesores, Que propone no cortar árboles ni contaminar el planeta, Pues diremos que sí, y nos colgamos una medallita con los ecologistas. Cuantas van, preguntó un impaciente,  Siete, Pues con uno más estamos listos, Que os parece si fomentamos una Alianza Mundial para el Desarrollo que se vaya encargando de recabar y gestionar los recursos de esta faraónica obra que estamos construyendo. La sala en pie, ciento noventa y dos Presidentes de Estado y Gobierno llorando de júbilo a moco tendido, quince minutos de comunión total entre razas, religiones y culturas hasta que el Secretario General decidió parar la bacanal y preguntar, Que plazo nos damos para cumplirlo; nuevo silencio y entre risitas habla uno, Pongamos un siglo, no hay mal que cien años dure, Decidle al bigotes de los refranes que no beba o que se tome la pastilla, Lo dejamos en veinte, En diez, mejor en diez, No se hable más, se queda en quince, total, si quitando al gorila del azufre, al de barbas con camisa verde olivo y algún que otro dictador africano, de los que estamos aquí no quedaremos ninguno, Pues quince años entonces, yo redactaré la resolución final de la Asamblea, señores, como Secretario General, declaro concluida la octava sesión plenaria de las Naciones Unidas. Y al poco, quedó solo con la nota de la tribu que se habían dejado olvidada junto al atril de los discursos.

Para cuando llegó al poblado la noticia de la Declaración del Milenio, Kamaria ya estercolaba con sus huesos una flor de primavera, pero su grito de hambre había conmovido a la humanidad. Los hombres que aquel día firmaron el documento durmieron descargados de conciencia y alguno al bostezar, todavía dijo: “Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre”.

© Vicente Puchol Mora 2010.

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septiembre 25, 2010 - Posted by | Cabreos

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