de Cabreos y Devaneos

DEMASIADAS MARTAS MÁRTIRES MUERTAS


Tuve la suerte de nacer mosca en vez de habitar un cuerpo de hormiga, porque gracias a ello, en el último instante pude batir las alas y volar hacia el techo mientras los cabellos de Marta, llegaron casi a rozarme antes de que su cabeza estallara contra la pared y su esbeltez cayera a plomo en el suelo mientras un reguero de sangre lo cubría todo.

Las manos de Esteban aflojaron la presión que ejercían sobre el cuello y la fueron acompañando en el desvanecimiento; todavía le asestó una patada en el vientre mientras le profería improperios, pero ya no hubo la reacción que esperaba, el cuerpo de Marta se encontraba inerte y volvió a la carga con un segundo puntapié y más insultos, también hubo un tercero y de súbito la calma, el efecto del alcohol y las drogas remitió por completo y poco a poco pudo volver en sí.

Trastabillado, cayó sobre el sofá sin rehuir ni por un instante la mirada vacía del viscoso líquido que a cada segundo, con más profusión, iba adueñándose de las baldosas conformando una especie de almohada roja en la que descansaba la rubia melena de su esposa. Con ambas manos se cubrió el rostro, mientras sus labios pronunciaban una y otra vez: “Dios mío que he hecho, Dios mío que he hecho”.

Aterrorizada por lo que estaba presenciando, bajé de la lámpara y fui a posarme sobre el teléfono;  era aquel cacharro un viejo amigo al que conocía bien de tantas otras veces en las que a gritos de mosca, instaba a Marta para que lo descolgara y tuviera la valentía de denunciarle. No tenía porque aguantar ni un minuto más las vejaciones que nunca cesaron desde que cayó en aquella profunda depresión hacía ya algunos años. Fue él quien la violó una noche de embriaguez y meses más tarde la obligó a abortar. Con una hija a la que mantener igual de perra que la madre tenía ya bastante, le dijo aquel verano, y desde entonces, no hubo un segundo en los años venideros que no escuchara cuan poco mujer era y cuanto le había amargado la vida; que cualquier puta vieja de la calle Maldonado se lo hacía bastante mejor que ella y le costaba mas barato.  O el anochecer en que aterricé sobre las teclas como queriendo acompañar sus dedos invitándola a marcar primero el “0”, de un salto pasé al “1” y más tarde al “6”, sin comprender que no me miraba, que estaba  absorta y helada por la amenaza que había recibido en la habitación y que al instante le provocó vómitos y convulsiones, un miedo atroz a que pudiera hacerle a Sonia, su única hija, lo que ella ya no podía darle por la fuerte medicación y a la vez le repugnaba.

Pero esa tarde no era ella quien se encontraba a mi lado sentada en el sofá; lo que vi acercarse de pronto como una tormenta oscura para descolgar el auricular y pedir una ambulancia, fue la mano de acero que día sí y otro también, golpeaba el escuálido cuerpo de Marta.

Salí por alas de sus tenazas y me acerqué a la ventana gesticulando, llorando ayuda a gritos de mosca y golpeándome una y otra vez contra el cristal. Mantuve durante un tiempo la esperanza de que la abriera y se lanzara al vacío, como había leído que hicieron otros, pero no fue tan hombre, prefirió esperar gimoteando la ayuda de los servicios de urgencia, aunque no fueron ellos quienes primero abrieron la puerta.

Todavía hoy guardo en mis oídos de mosca los gritos de horror que vertía Sonia al ver a su madre desplomada sin vida en un charco de sangre; y un escalofrío me recorre por completo las sensilias.

Más tarde llegaron vecinos y los uniformados con jeringuillas y pistolas. A Marta se la llevaron al depósito cuando la juez firmó los papeles. A Esteban lo engrilletaron y desapareció para siempre dentro de un coche patrulla. Sonia se marchó con la abuela al salir del cementerio y yo llevo semanas aquí sola, en una casa que un día fue y nunca más será, rompiéndome la garganta a gritos de mosca y llorando sin parar por Marta, por mi Marta, por todas las Martas mártires muertas que ya nunca volverán a estar conmigo.

© Vicente Puchol Mora 2010

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junio 16, 2010 - Posted by | Devaneos

8 comentarios »

  1. Fenomenal. Esta es la vida que les espera a esos jovenes sin valores que inundan nuestra sociedad, no por su culpa, pues todos nacemos buenas personas, sino por las influencias que reciben, tanto a nivel familiar como a nivel de “colegas”…¿quién va a parar este sin sentido?

    Comentario por Javier | noviembre 9, 2010

  2. Muy bueno ; pero pienso que Marta ,Maria,Luisas etc.hay muchas desgraciadamente y pocos lo que hacemos los demas si algun grupo terrorista en España matara 60 personas en un año que hariamos? por que no movemos ni un dedo delante las ingusticias de los asesinos de mujeres ? por que decimos este tipo le pega unas palizas a su mujer y??? nadie mueve un dedo es cosa entre ellos no es verdad es cosa de todos Gracias Dolors

    Comentario por maria dolors | noviembre 10, 2010

  3. Hace unos años (no recuerdo en donde) escuché el comentario de una mujer que decía…”Mi marido, me pega lo normal…”, si empezamos porque las mujeres son las primeras que no denuncian, terminamos como tu bien dices, viendo “normal” estos sucesos y no movemos un dedo por desgracia. Gracias por leer

    Comentario por vpucholm | noviembre 14, 2010

  4. La verdad es que éste es un caso complejo. Mi prima se caso con apenas 18 años con un tío que le doblaba la edad. Las palizas comenzaron muy pronto, pero ella callaba. Un día, sus padres fueron avisados desde el hospital. Le había dado de lo lindo. No obstante, ella no quería dejarle, quería seguir viviendo con él. Sus padres se negaron, la pusieron en manos de un psicólogo y consiguió salir de su prisión. Ahora es una mujer feliz, casada con un hombre que la quiere y la respeta, madre de dos hijos. Sin la férrea determinación de sus padres, hoy engrosaría probablemente la listad e víctimas.

    Comentario por Soniagrua | noviembre 16, 2010

  5. Hola Vicente, tremendo y real el texto. Lo pondré (espero que no te importe) en mi blog, mañana que es el dia mundial contra la violencia machista.

    Un saludo

    noche

    Comentario por nocheinfinita | noviembre 24, 2010

  6. No me importa en absoluto “nocheinfinita”. Muchas gracias por leer y por compartirlo.

    Comentario por vpucholm | noviembre 24, 2010

  7. Pues la verdad es que me ha gustado muchísimo …, la narradora …, esa pequeña mosca …, qué toque tan delicado. Me ha gustado mucho, sí.

    Estremecedor, y a la vez, delicado …

    Comentario por rojoescarlata | noviembre 27, 2010

  8. es tan tremendo y desgarrador que no hay palabras para descrivir a tanto ideseable

    Comentario por Nicolasa Lozano Lozano | noviembre 14, 2011


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